Lamas

Reportaje
Las niñas y niños son los más afectados por la contaminación del agua. Foto: Waman Wasi
16
Dic

Agua limpia para beber, una necesidad urgente para pobladores de Lamas

Por María Alfaro Guerrero

Son las 12 del mediodía, en el comedor de una familia de la comunidad nativa de Shapumba en Lamas se sirve el almuerzo, mientras que en un salón de clases del único colegio se marca en un pizarrón con pálida tiza blanca una lista variada de quejas y reclamos de unos 15 moradores, todos ellos padres de familia.

“Nosotros los padres de familia de la comunidades nativas asentadas alrededor de la quebrada de Sucshiya vivimos con la preocupación de lo que pueda pasarle a nuestros hijos y ancianos, son ellos los que sufren constantes enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y alergias a la piel, por el agua contaminada que recorre nuestras tierras, por culpa de la empresa Don Pollo y el desagüe de Lamas”, manifiesta José Pérez, poblador de la comunidad nativa de Shapumba, ubicada a 500 metros de la granja Don Pollo y a más de 40 metros de la quebrada de Sucshiya.

Desde hace más de 20 años, la población de Lamas, ciudad turística de Tarapoto en el departamento de San Martín, enfrenta problemas de contaminación del agua y aire, esto a raíz del vertimiento de residuos líquidos a los ríos y quebradas por parte de la empresa Don Pollo y el sistema sanitario de la ciudad de Lamas.

Los niños y ancianos de las comunidades nativas de Sucshuyaco, Shapumba, Rumisapa, Cacatachi son los más afectados por la contaminación del agua causada por residuos contaminantes como coliformes totales y termotolerantes encontrados en estudios de calidad de agua de las quebradas del Romeoyacu y Sucshiya realizados por la Red de Salud de Lamas, dependiente del Ministerio de Salud.

Estas bacterias fecales son caldo de cultivo para enfermedades infecciosas y mortales como la diarrea, deshidratación, cólera, disentería, poliomelitis, hepatitis, salmonelosis y leptospirosis. Esta última es altamente peligrosa para los pobladores y animales de la zona por la falta de higiene y de los servicios básicos de agua potable y desagüe.

Remil Lozano, vocero de la Red de Salud de Lamas, afirma que se han visto casos de diarrea y deshidratación en niños y niñas, pues son ellos más vulnerables al consumo de agua contaminada y quienes se exponen a los charcos y aguas estancadas. También manifestó que en los últimos 15 años el mal estado del agua permite la proliferación de moscos y zancudos. Esto debido al crecimiento de la empresa Don Pollo y el de la población que provoca niveles más grandes de contaminación.

Indicó, además, que a raíz de la contaminación de las quebradas la mayoría de los pobladores de las comunidades nativas asentadas alrededor de la quebrada de Romero Yacu y Sucshiya se ven obligados a perforar la tierra para sustraer agua para cocinar, beber, lavar y otras actividades sin condiciones mínimas de salubridad.

“Hoy en la quebrada del Sucshiya no se encuentra ni huevo de sapo, todo está muerto, desde que llegó la empresa Don Pollo es imposible tomar los alimentos con tranquilidad pues el olor de las aguas de la quebrada es fuerte, de aspecto negruzco, espumante y con olor fétido a desagüe”, revela Víctor Campos, de 78 años, poblador del distrito de Rumisapa.

“La mayoría de las personas que viven en zonas alejadas de la ciudad tienen problemas de salud, que parten desde una simple diarrea hasta el cólera, disentería, y otras enfermedades muy comunes en la Amazonía, todo esto por falta de higiene y porque no hay servicios de agua potable y desagüe. Por ende, las heces se van a los ríos donde muchas veces los pobladores pescan, lavan, usan el agua para sus plantaciones agrícolas, y hasta beben esa agua, sin las condiciones mínimas que una persona necesita para vivir dignamente”, afirma Raúl Loayza médico infectólogo de la Universidad Cayetano Heredia.

Aunque los pobladores de estas comunidades ven afectada su calidad de vida por el olor nauseabundo que emana, según ellos señalan, de los corrales de cerdos de engorde y pollos de Don Pollo, y de la aguas de la quebrada donde la empresa vierte sus residuos, no hay estudios ambientales que demuestren que estos malos olores estén contaminando el aire.

Exigen retiro de empresa Don Pollo

El agua es un elemento esencial para la conservación de la vida humana y natural, pero también se convierte en el principal vehículo de transmisión de enfermedades causadas por el consumo de agua y alimentos contaminados. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) a diario mueren 23 personas en el mundo, por la falta de servicios de evacuación sanitaria de desechos y de agua limpia para beber, cocinar y lavar.

En todo el mundo, 1,800 millones de personas se abastecen de una fuente de agua potable que está contaminada por heces, según la OMS. El agua contaminada puede transmitir enfermedades como la diarrea, el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Se calcula que a nivel mundial la contaminación del agua potable provoca más de 500,000 muertes por diarrea al año.

“Un total de 800 municipios del Perú vierten anualmente alrededor de 1.2 hectómetros cúbicos de aguas residuales a los ríos y quebradas que desembocan en el mar. De los 1,007 ríos que hay en el país, el 50% está en mal estado y su consumo podría significar un serio problema de salud pública”, señala Juan Carlos Vargas director de Gestión de Calidad de los Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

Según un estudio de calidad de agua del ANA, los ríos Mayo, Huallaga, Shilcayo, Cumbaza, en San Martín, tienen altos niveles de componentes contaminantes como coliformes fecales, sólidos suspendidos, plomo, nitrógeno amoniacal por encima de las medidas permitidas, para su conservación como recurso natural, agua reusable y para uso doméstico.

La mayoría de los ríos del Perú están contaminados por la falta de sistemas de saneamiento, esto por falta de presupuesto y profesional especializado. Además del crecimiento agrícola que constituye un ente contaminante por los relaves de las plantaciones agrícolas, como sucede en Lamas tras la migración de población agrícola y comerciante de regiones andinas y costeras que ha migrado a San Martín en los últimos 15 años, pues ellos se dedican a la fuerte producción de monocultivos como cacao, café, palma aceitera, arroz, entre otros. A esto se suma los relaves mineros y desechos orgánicos e industriales que contaminan los ríos y quebradas.

“Cuando era pequeño podía bañarme con mis amigos en la quebrada de Shucshiya. Los fines de semana las familias salían a pescar, los niños de la escuela pasaban sus fiestas de la primavera y San Juan en las aguas de la quebrada. Desde que la empresa Don Pollo empezó a crecer hace más de 15 años ya no hay nada, todo está muerto”, revela Iván Tuesta, alcalde del distrito de Rumisapa, quien lucha como autoridad local en conjunto con otras autoridades para sacar a la granja Don Pollo de Lamas, principal culpable de la contaminación del agua en la cuidad según los pobladores lamistas.//

Este reportaje se ha realizado con el apoyo de Comunicaciones Aliadas e Infostelle Peru e.V.

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